LAS CUATRO FASES DE LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO DE JUVENTUD ALEMAN

LAS CUATRO FASES DE LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO DE JUVENTUD ALEMAN

“Es incontestablemente la mejor historia del movimiento de juventud alemán”. Casi todos son unánimes en aceptar este juicio sobre el pequeño libro de Fritz Borinski y Werner Milch. Ambos autores abandonaron la Alemania nacional socialista en 1934 y 1938 respectivamente. Borinski, militante socialista, escapará a Inglaterra de donde saldrá para Australia en 1940. En 1941 vuelve a Londres y participa en los trabajos de una comisión encargada de “reeducar” a los alemanes una vez acabada la contienda. Werner Milch es liberado en 1938 de un campo de concentración y escoge igualmente Gran Bretaña como tierra de exilio. Durante la Batalla de Inglaterra será internado por espacio de seis meses en Exeter.
Su libro se inscribe pues en un proyecto de reeducación forzada. Generalmente este género de obras no brilla por su objetividad. La propaganda ha sido muy a menudo respondida con propaganda en perjuicio de la verdad histórica y de la honestidad intelectual. En lo que concierne al movimiento de juventud, todas las ideas y todos los temas que provienen de él han sido asimilados a su traducción nacional socialista. Este tipo de amalgama felizmente no se encuentra solo en la obra de Borinski y Milch. Su fin no es el de condenar el fenómeno de la jugendbewegung sino por el contrario resucitarlo, darle vigor y restaurar su pluralidad, su diversidad, su abundancia de perspectivas anteriores a 1933. En el corto prefacio a la primera edición inglesa de 1944 dicen claramente desear el retorno de la libertad espiritual propia de los Wandervögel y sus herederos. Para ellos el fenómeno es indisociable de la historia alemana y no puede ser borrado por decreto.
El interés histórico de su obra reside principalmente en la clasificación que ofrece. Cuatro períodos marcarían la historia del movimiento: 1) la fase del Wandervögel; 2) la fase de la Freideutsche Jugend; 3) la fase del Bündische Jugend; 4) la fase de disolución por la represión nacional socialista. Este bosquejo permanece aún válido. La evolución del movimiento de juventud se desenvuelve en estas cuatro fases. La historia, tras 1945 no ha permitido la eclosión de una quinta fase; la “reeducación” ha laminado la matriz del humanismo bajo pretexto de que esta matriz había engendrado también el nazismo. Borinski y Milch no han visto su sueño realizado.
La primera fase inaugurada por Karl Fischer esencialmente es una reacción contra las rigideces burguesas, contra las actitudes engreídas de la “Belle Epoque”, el snobismo materialista, etc. El Wandervögel de Fischer se instaura como una “nueva escuela”, más cercana a la naturaleza, más emancipada con relación a las convenciones y a las instituciones escolares, vectores de un saber esquemático. El Wandervögel es la contestación anterior a 1914. El movimiento crea contra instituciones como los albergues de juventud, retorna al terruño y abandona los desiertos de asfalto que son las ciudades, descubre la acampada y las excursiones a los bosques y selvas. El Wandervögel rechaza las frivolidades del burguesismo, el baile, la moda, etc.. a la vez que condena el alcoholismo y el abuso del tabaco.
La segunda fase, la del Freideutsche Jugend es de hecho una fase de transición entre el movimiento de escolares que era el Wandervögel y el más politizado de la fase bündisch. Esta fase es aún apolítica en gran medida. Las Freideutsche comunistas serán las primeras en ser absorbidas por una formación política adulta. Con esta escisión se da la primera señal de politización general de la sociedad alemana. La politización será desencadenada por la pretensión de los trágicos acontecimientos que conoce Alemania: inflación, carestía, reparaciones impuestas por el tratado de Versalles, agitación social, etc. El gran sociólogo Max Weber hablará a este respecto de “la noche polar de las realidad políticas y de la pauperización económica que matará el éxtasis de la revolución y ahogará la primavera de una juventud exuberante y floreciente”. La huida fuera de las realidades, la marginalización querida por Fischer chocan con las frustraciones de la realidad social, frustraciones debidas a la constatación de que no es posible con una economía tan desfalleciente y una nación tan subyugada crear al hombre nuevo. Para suprimir los obstáculos de la miseria socio política es necesario, evidentemente, actuar sobre el terreno político… Los jefes de los diversos movimientos no pueden cultivar indefinidamente sus ideas filosóficas ni continuar su sueño romántico de libertad. Del magma de los ideales idílicos o fugaces, sublimes o excéntricos nace la tercera fase, la fase “bündisch”.
El anarquismo se evapora. Las ligas que se constituyen aceptan en lo sucesivo principios directores y jerarquías organizadoras. En la masa aparecen los uniformes y reemplaza poco a poco los recargados pertrechos, las camisas coloreadas y los sombreros con flores. El “estilo” sucede así a la encantadora fantasía. El acento es puesto en lo sucesivo sobre el “Bund” en tanto que comunidad, en tanto que instancia suprapersonal (“Las personalidades mueren como las moscas pero lo que es objetivo no muere jamás”). El “Bund” recluta a los mejores jóvenes y es en este sentido elitista, pero sus jefes son elegidos como entre los antiguos germanos. El “Bund” funciona democráticamente: los jefes elegidos discuten planes y proyectos con todos los miembros.
Permanece el principio de autonomía pese al cambio de formas. Pero cuando la politización de la sociedad alemana alcanza su paroxismo tras las campañas electorales que llevaron a Hitler al poder, ese principio de autonomía se muestra terriblemente débil frente a las tropas juveniles politizadas y fanatizadas. Hitler había mostrado siempre su desprecio por los “marginales” de los movimientos de juventud y hará todo lo posible para que estos se unan a las filas de su partido o desaparezcan. Pese a una última intentona de reagrupamiento bajo la égida del viejo almirante Von Trotha, los Bund acabarán por ser prohibidos o disueltos. Los recalcitrantes serán perseguidos inexorablemente. El nuevo totalitarismo alemán como el totalitarismo blando que sufrimos hoy día, no tolera ningún espacio de autonomía. ¿Cuando volverá a existir algo tan sublime, eficaz y sanamente educador, como han sido los “Bund”?. A la brutalidad de las SA han sucedido las babas de sapo de los periodistas inquisidores, de los psicoanalistas viciosos, de los pequeño burgueses repugnantes, de los consumidores de miradas vacías, de los sujetos silenciosos y tristes del Big Brother.

M.F.

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